39 JOSE BUENAVENTURA | 07/10/09 07:19:24
Estas situaciones no ameritan más que una reflexión profunda, en torno a nuestra individualidad en el marco social y de convivencia al que pertenecemos: Según notables tratadistas, cada uno de los seres humanos que hacen parte de una colectividad, se desprenden del más pequeño porcentaje de su libertad, para constituir un poder y entregársela para que haya una convivencia pacífica, respeto por el derecho de cada uno de los accionistas, socios, o miembros de esa sociedad. Pero ese poder esta supeditado a sus delegatarios que son la sociedad que la constituyó y otorgo tal poder. En Colombia, por decisión del pueblo (accionistas, socios, o miembros) el Estado (poder), fue diseñado con tres poderes autónomos e independientes que se deben colaborar armónicamente como fín y objetivo mismo del Estado (poder) unitario. Pero ese Estado pertenece al pueblo soberano y la organización (instituciones), que este ha determinado dentro de un territorio; no podemos admitir posiciones abusivas de quienes han sido elegidos por el pueblo para su representación, porque hoy en la pos modernización, no puede repetirse aquel mandato de absolutismo político del “Estado Soy yo” de la época de Luis XIV, quien reconoció al final de sus días por allá en 1715: “Me marcho pero el Estado, siempre permanecerá”. La referencia anterior la hago, para que los colombianos adoptemos una conducta de reflexión, de sensatez, de responsabilidad, de criterio, de legado para el país y para nuestros descendientes; frente a las permanentes erráticas, desafortunadas, o desacertadas conductas, acciones y actuaciones de la dirigencia política; caos económico, social, político, futuro incierto; principios morales y virtudes invertidos. ¿Serán estos señores nuestros voceros, nuestros representantes…? ¿así, somos o nos identificamos…? Esta sociedad clama, de dirigencia renovada. NO ESPEREMOS QUE ALGUIEN ALGO HAGO; HAGAMOSLO PORQUE ES NUESTRA RESPONSABILIDAD
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