7 YOBANNA MONTOYA | 06/22/08 12:19:23
la sensacion que tenia Diana, tambien la mantengo yo en mi memoria, es como si la viera danzando, con su traje de ballet, es una perdida que me duele, en mi piel , en mi mente y en mi ser, todos a la marcha contra la violencia por la mujer, el proximo 15 de Julio, quienes aun la tenemos en la memoria, recordemos que "SOLO MUERE, QUIEN SE OLVIDA", no la olvidemos.
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6 Diana Duque Muñoz | 06/20/08 15:41:31
Isabel siempre me recordaba a una avispita. Parecía que se movía todo el tiempo al ritmo de melodías sonoras y silenciosas. Parecía que tuviera una chispita por dentro, una chispita de alegría, de amor por la vida, y de mucho talento.
En la premiación del concurso Mujeres Talento, todavía me parece que la veo bailando el Jingle todo el tiempo, sin cansancio, con la misma gracia de siempre. Y así fue en todos los espacios, ella se caracterizó por ser una compañera noble, tierna, alegre…
Pero hoy ella no está. Para muchos será simplemente la continuidad del recrudecimiento de la maldita violencia, fruto de tantas cosas que se pretenden tapar con un dedo… Pero para nosotras, se ha ido una compañera, nos han apagado una estrella, han desgarrado nuestra red.
Y seguiremos llevando a cuestas nuestra cruz, que además de ser la violencia cotidiana, es la sensación de ser objetos sexuales, y nuestro cuerpo sigue siendo la cárcel, el mortal peligro. Y siguen las violaciones, y siguen los asesinatos, y sigue nuestro cuerpo siendo un botín de guerra. Mientras tanto, llevaremos en nuestra piel el dolor de esas a las que les han apagado la vida, y la libertad. De esas y esos que sufren en silencio, todo el tiempo y para quienes no alcanzan los oídos, ni los ojos… Cargamos cicatrices de tristeza, vulnerabilidad, y violencia.
Y nos preguntamos ¿hasta cuando?... Parece una utopía de construir lo que ya es cotidiano… Pero no se pierde la esperanza del respeto a la vida, la dignidad… y todo aquello que hoy nos falta, tantas cosas, tan repetitivast todas... tan miserables...
Y mientras tanto, sigue saliendo el sol, y la gente sigue caminando en su indiferencia, no importa el resto, no se ama a nadie. El individualismo se ha metido en nuestra piel, y reproducido en nuestra cultura.
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