Inmediatamente después del exitoso rescate de Ingrid, los soldados colombianos y los tres ciudadanos estadounidenses, el gobierno norteamericano y el de Colombia mostraron dos modelos distintos (sino, opuestos) de acción post-liberación. Uno muy pasional, de llanto, de gloria criolla, y otro definitivamente más organizado, cauteloso, pero a la vez, muy secreto, frio y de aislamiento.